viernes, 4 de octubre de 2013

Los Pinos, Residencia Oficial

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Los Pinos es la Residencia Oficial del titular del Poder Ejecutivo Federal de la Repúbliuca Mexicana: el Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

El uso y conocimiento de los terrenos, que ocupan los inmuebles de este representativo e importantísimo símbolo de la política interna de nuestro país, se remontan a tiempos prehispánicos.
Este predio se encuentra dentro del actual parque de Chapultepec (Cerro del Chapulín) y ya desde tiempos antiguos era parte importante de la vida cotidiana de los pobladoresmexicas. Durante el gobierno del Señor Moctezuma Ilhuicamina, se llevaron a cabo diferentes trabajos de construcción de canales y desagües para abastecer (desdeChapultepec), agua potable a los habitantes de la gran Tenochtítlan. Estos trabajos fueron realizados bajo la dirección del no menos importante Señor de Texcoco:Nezahualcoyotl.
Durante el virreinato y en estos mismos terrenos, se edificó el Molino del Rey o Del Salvador. Después, durante la época del México independiente, la propiedad fue cedida (1851) a Don José Rincón Gallardo, el cual, dos años más tarde, la vendió a José Pablo Martínez del Río, un acaudalado doctor panameño. El nuevo dueño convirtió el predio en un rancho al cual denominó “Rancho La Hormiga” por ser la más pequeña de sus extensas propiedades. Es interesante señalar que el monto de la compra ascendió a dos mil trescientos treinta y cinco pesos con seis reales.
El Dr. Martínez del Río, edificó en este rancho, una residencia de tipo chalet inglés, algunas caballerizas, una capilla y un estanque, donde existían diferentes especies de peces y cisnes que años después dio paso a una alberca.
En el año de 1916, durante el gobierno del presidente Venustiano Carranza, la finca fue expropiada al poseedor en turno Don Nicolás Martínez del Río. Trás dos años de lucha judicial, y después de obtener un fallo a su favor, Don Nicolás recuperó la finca que finalmente vendió seis años más tarde al gobierno del presidente Alvaro Obregón.
En 1923, la residencia fue habitada por el Jefe del Estado Mayor Presidencial del presidente Obregón, el General Manuel Pérez Treviño y a partir de 1925 por Secretario de Guerra y Marina del gobierno de Don Plutarco Elías Calles, el General Joaquín Amado Domínguez.
Hasta 1934, año en que se inicia el período presidencial del General Lázaro Cárdenas del Río, la costumbre indicaba que los titulares del Poder Ejecutivo Federal habitaran con su familia el denominado Castillo de Chapultepec, pero el flamante presidente prefirió no ocupar el inmueble para que el público en general pudiera disfrutar y visitar esta emblemática e histórica edificación.
Es a partir de ese momento, que el presidente Cárdenas elige al Rancho La Hormiga como futura sede de la Residencia Presidencial oficial, a la cual y por obvios motivos, se le rebautizó como Los Pinos, nombre que no se debe a la abundancia de este tipo de coníferas como popularmente se supone, sino que fue tomado de una huerta muy cercana a Tacámbaro, en el estado de Michoacán y que era muy significativa para la vida privada del General.
Después de muchas remodelaciones la casa fue finalmente ocupada por el presidente Cárdenas y sigue, hasta nuestros días, funcionando como el centro neurálgico de nuestro país al ser la Residencia Oficial de Los Pinos, morada sexenal de los titulares del Poder Ejecutivo Federal de la República Mexicana.

Frases Celebres

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“Mi espada va en prenda, voy por ella”.

- Miguel Fernández Félix, durante la toma de Oaxaca en 1812.

“La Patria es Primero”.

- Vicente Guerrero Saldaña,  durante la lucha final por la Independencia de México.

“El respeto al derecho ajeno es la paz”.

- Benito Juárez García, el 15 de junio de 1867

“Las armas nacionales se han cubierto de gloria”.

Parte del telegrama a Benito Juárez por parte de Ignacio Zaragoza el 5 de mayo de 1862.

“¿Estoy yo acaso en un lecho de rosas?”.

Cuauhtémoc a Tetlepanquetzaltzin durante el tormento al que fueron sometidos.

Toma del Juego de Pelota Oaxaca, 1812

En la mañana del 25 de noviembre de 1812, José María Morelos y Pavón, primer jefe de la guerra de independencia, inicia el ataque a la ciudad de Oaxaca. Los españoles y las fuerzas realistas que la defendían se habían negado a entregar la plaza pese a que su inferioridad numérica era bastante evidente.

El caudillo después de cortar los abastecimientos de agua y poner sitio a Oaxaca, ordenó, al teniente coronel Manuel Mier y Terán, hacer fuego con su artillería sobre el fortín de la Soledad y el convento del Carmen.
Los bastiones, al quedar tan debilitados y maltrechos, permitieron un brillante ataque de los jefes insurgentesHermenegildo Galeana y Mariano Matamoros que prácticamente terminó con la defensa de la ciudad. Sin embargo, un fuerte grupo de soldados realistas continuó haciendo resistencia en un lugar denominado El Juego de Pelota.
Un ancho foso lleno de agua rodeaba por completo a esta última defensa. Cualquier atacante se veía obligado a retroceder ante el fuerte fuego de la artillería y fusiles realistas.
El coronel Miguel Fernández Félix, que por su conocido arrojo y valentía, había sido nombrado el comandante del ataque a esta posición por el mismo José María Morelos, veía con desesperación, como sus hombres eran repelidos una y otra vez y dudaban en avanzar pese a las órdenes que a todo pulmón no dejaba de dar.
De repente, con furia, Don Miguel Fernández tomó su espada por la hoja y con gran fuerza la lanzó al otro lado del foso al mismo tiempo que gritaba a los defensores: “Ahí está mi espada en prenda, voy por ella” y acto seguido se arrojó al foso y nadando con gran ímpetu se dirigió al lugar donde había caído su espada. Sus hombres, avergonzados por el ejemplo de su jefe, también se lanzaron al foso y rápidamente lo cruzaron para enfrascarse en una lucha cuerpo a cuerpo con los defensores del bastión. Tal era la fuerza y energía originada por la temeraria acción de su comandante, que el destacamento no tardó mucho en resultar vencedor.
Fue tan heroica y audaz este hecho de guerra que a partir de ese mismo momento el nombre de este brillante militar reclamó un lugar destacado en la Historia de México. Más tarde, y posiblemente derivado de la victoria conseguida y por su devoción tan profunda a la Vírgen María, Don Miguel Fernández Félix cambió su nombre por el deGuadalupe Victoria que años después sería conocido como el Primer Presidente del México Independiente.

La Patria es Primero

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Para finales del año de 1819, la lucha insurgente por la Independencia de México parecía estar en franca decadencia y con pocas posibilidades de éxito pese a que el general Don Vicente Guerrero continuaba siendo un dolor de cabeza para las fuerzas realistas españolas.

Vicente GuerreroPara dar fin de una vez por todas con este foco de insurrección, el virrey en turno, Juan Ruiz de Apodaca, decide ofrecer un indulto a todos aquellos que aun se encuentran levantados en armas. Algunos jefes insurgentes acogen el ofrecimiento y se entregan a las fuerzas del virrey, pero el general Guerrero declina la oferta y decide continuar la lucha.
Es entonces, que el padre del caudillo, Pedro Guerrero, es enviado por el mismo gobernante para convencer a su hijo de que deponga las armas y acepte el indulto.
Se relata en las crónicas del momento, que el padre del valiente general, arrodillado y en llanto le ruega a su hijo que acepte el indulto prometido y que por el bien de todos entregue las armas y termine con esa guerra tan estéril como destructiva.
Los ruegos del padre no logran convencer a Don Vicente Guerrero, el cual, dirigiéndose a los presentes exclama: “Señores, este es mi padre que ha venido a ofrecerme el perdón de los españoles y un trabajo como general español. Yo siempre lo he respetado, pero la Patria es Primero”.
Con fines prácticos y hasta dramáticos, sólo la última parte de la extensa exclamación es la que se repite como un gran ejemplo de devoción a la patria.
Tiempo después, el 10 de febrero de 1821, el gran general pacta en Acatempan la unión de sus fuerzas con las de Agustín de Iturbide para juntos, consumar (27 de septiembre de 1821) la larga lucha de once años por la Independencia de México. Gracias a la negativa del general ante su padre, entre otras muchas cosas, es que México logró su nacimiento como nación independiente.

El respeto al derecho ajeno es la paz

El respeto al derecho ajeno es la paz

Tras la derrota de los remanentes de las fuerzas expedicionarias francesas y conservadoras mexicanas, el famoso político liberal Benito Juárez García, se alza con el triunfo de la república y entra triunfante a la ciudad de México.

Benito JuárezEl injustamente llamado usurpador, Maximiliano de Habsburgo, apenas había sido fusilado el 19 de junio de 1867, en el Cerro de las Campanas, ciudad de Querétaro, Qro. La salida de los contingentes expedicionarios europeos, que Napoleón III había ordenado en previsión de la necesidad de tropas ante su futura e inevitable guerra con Prusia, había dejado al Emperador Maximiliano de Habsburgo en franca desventaja contra los ejércitos republicanos de Juárez y Porfirio Díaz entre otros.
Casi un mes después, ya con el II Imperio totalmente derrotado, con el control político, y militar de la nación, Benito Juárez tras recibir las felicitaciones de las autoridades civiles capitalinas, se dirigió a Palacio Nacional, para de manera inmediata expedir un manifiesto de concordia y paz para todo el pueblo.
Es aquí, como parte de este manifiesto, donde se encuentra la celebérrima frase que a la vez es parte indisoluble tanto de la historia personal del personaje como de la historia misma del México Republicano: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.
Aunque el texto completo del manifiesto no desmerece, en forma alguna, ante el impacto de la famosa frase, y que esta misma ocasionalmente se cita de manera completa, resulta que sólo la parte que dice: “…el respeto al derecho ajeno es la paz”, suele ser la más popular y conocida de todo el texto.