miércoles, 11 de noviembre de 2015

Himno Nacional Mexicano

El Escudo, la Bandera y el Himno Nacional son los símbolos más importantes del Estado Mexicano. Tienen en sí mismos, una connotación histórica e ideológica que se transforma en identidad nacional. Debido a su trascendencia, son regulados por la ley del mismo nombre.

México, en el siglo XIX luchaba entre otras cosas, por alcanzar un territorio libre, pacífico y un orden político-jurídico. La historia del Himno Nacional Mexicano es representativa de esta etapa, ya que la aceptación del Himno, no fue tampoco fácil; interviniendo en él muchas voces y voluntades que deseaban darle letra y música a ideas a veces patrióticas y soñadoras.

Entre los primeros intentos se encuentra la propuesta musical de José Torrescano de 1821, misma que no tuvo la penetración que se deseaba en una composición de esta naturaleza. Debido a ello, la Academia de San Juan de Letrán convocó a los compositores para dar vida a la letra del Himno, del proceso se sabe, hubo treinta propuestas de las que se eligieron curiosamente, la de Andrew Davies Bradburn, estadounidense, musicalizada ésta por Henry Hertz de origen austriaco, y la de Félix María Escalante, mexicano.

El problema de tales propuesta no radicaba quizá en la estructura musical, sino en la significación que debía tener para el pueblo mexicano, el cual no las aceptaba. Fue el caso de éstas y las posteriores letras, como las de Juan Miguel Lozada, cubano, Kart Boscha. Entre 1850 y 1853 se registran otras aportaciones con el mismo fin, la de Antonio Barilli, italiano, la de Max Maretzek, Húngaro, y la de Ignacio Pellegrini, Italiano.

Fue Antonio López de Santa Anna, quien en 1853 realizó otra convocatoria representado por Miguel Lerdo de Tejada. El proceso tampoco dio resultados inmediatos, ni satisfactorios, puesto que habiéndose elegido la letra ganadora, por el Jurado integrado por José Bernardo Couto, José Joaquín Pesado y Manuel Carpio, y que era de la autoría del Maestro Francisco González Bocanegra, la musicalización hecha por el también Maestro Juan Bottesini, no era la adecuada. Por tanto, una nueva convocatoria fue dada a conocer, esta vez, para completar el himno con composición adecuada a la relevancia de tan bella letra.

La ganadora fue la de un participante que sólo había firmado como “J.N.”, obteniendo el reconocimiento como autor el Catalán radicado en México, Jaime Nunó. De esta forma, el 15 de septiembre de 1854 lo que entonces era el Teatro Santa Anna, escuchó por primera vez el Himno Nacional en la interpretación de la Compañía de Ópera Italiana, bajo la dirección de uno de los concursantes, el Maestro Juan Bottesini, y en voz de Lorenzo Salvi y Claudia Florenti.

Dada su importancia y representatividad para el pueblo de México, el himno es oficialmente reconocido en 1943 en el Diario Oficial de la Federación por el entonces presidente Manuel Ávila Camacho. Pero es hasta el 8 de febrero de 1984 cuando en la misma publicación oficial se presenta la Ley que norma La Bandera, el Escudo y el Himno Nacional Mexicano.

La Ley sobre El Escudo, La Bandera y el Himno Nacional, en su capítulo quinto (pp. 9-10) se refiere a la Ejecución y Difusión del Himno Nacional. En el ordenamiento se indica que el canto, ejecución, reproducción y circulación del Himno Nacional, debe apegarse a la letra y música de la versión que se establece en tal documento, y al mismo tiempo se encuentra estrictamente prohibido la alteración de la letra o música del Himno Nacional. Se indica además, que éste no puede ser ejecutado en composiciones o arreglos, ya sea total o parcialmente, lo cual implica que el himno siempre se debe de reproducir con la letra y música originales, sin variación alguna, ni en forma parcial. Al respecto, existe excepción para los medios de comunicación, los cuales pueden reproducirlo fragmentariamente previa autorización de la Secretaría de Gobernación.

Otro aspecto interesante de la norma que rige la interpretación del Himno Nacional, es que en su capítulo 39 Bis, permite que los pueblos y comunidades indígenas puedan ejecutarlo traducido a su propia lengua, y el organismo facultado para realizar tal traducción es el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, quien a su vez debe obtener la autorización de la Secretaría de Gobernación y de la Secretaría de Educación Pública para tal fin.

Asimismo, cualquier reproducción o edición que se escuche del Himno Nacional, requiere estrictamente de la autorización de éstas dos últimas instancias, lo mismo que los eventos o espectáculos en cualquier medio que tengan por objetivo hablar de dicho tema.
El Himno Nacional, de acuerdo a la misma Ley, sólo puede ser ejecutado total o parcialmente en actos de carácter oficial, cívico, cultural, escolar o deportivo, como lo indica su artículo 42, así como para rendir honores a la Bandera Nacional y al Presidente de la República, cuando se trata de rendir honores tanto a la Bandera como al Presidente se establece que deben de ejecutarse la música del coro, de la primera estrofa terminando con la repetición de la del coro.

Artículo Producido por el Equipo Editorial Explorando México.
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martes, 10 de noviembre de 2015

Invasiones a México II; La Intervención Francesa

La Intervención francesa de México por el ejército del Segundo Imperio Frances es también conocida como la Guerra Franco-Mexicana. Esta invasión fue orquestada por Francia, España y la Gran Bretaña tras el anuncio del Presidente Benito Juárez informando que México suspendería todos los pagos a la deuda externa. Estos tres países eran los principales acreedores de México. Tras la firma del Tratado de Londres en Octubre, acordando unir sus esfuerzos para exigir el pago, las tropas y flotas españolas, británicas y francesas arribaron al puerto de Veracruz en enero de 1862. Tan pronto como los españoles y británicos notaron la intención de Francia para conquistar México, retiraron sus fuerzas de México en abril de ese mismo año.

Los franceses vieron una gran oportunidad para conquistar México porque Estados Unidos estaba peleando su Guerra Civil y por lo tanto, no le era posible intervenir. El ejército francés sufrió una derrota inicial en la Batalla de Puebla el 5 de mayo de 1862 (México aún celebra esta victoria cada cinco de mayo) y eventualmente derrotaron a las fuerzas mexicanas tras el arribo de más tropas Francesas, en septiembre. El Presidente Benito Juárez huyó a Chihuahua cuando la ciudad de Puebla cayó en manos de franceses en Mayo 1863, estableciendo un gobierno en el exilio. Las tropas francesas hicieron su entrada triunfal a la Ciudad de México en Junio 1863, designando al General Almonte como Presidente Provisional de México.

Napoleón III de Francia deseaba formar un gran imperio y detener la expansión de Estados Unidos. El Archiduque Fernando Maximiliano de Habsburgo aceptó la corona y arribó a Veracruz en mayo de 1864 junto con su esposa, la princesa belga Carlota, convirtiéndose en Emperador de México. Un hombre inteligente con una gran educación, era seguir de los ideales progresistas liberales de moda en Europa, esto lo hizo perder la simpatía de la Iglesia y de algunos conservadores.

La mayoría de los mexicanos defendían la soberanía de su país y apoyaban a Juárez como jefe del gobierno nacional. Napoleón III retiró de México a las tropas que habían apoyado a Maximiliano, facilitando que los liberales destituyeran al imperio invasor. Los Generales Ramón Corona y Mariano Escobedo sitiaron a Maximiliano en Querétaro. El emperador se rindió el 15 de mayo y fue sentenciado a muerte. Muchas grandes personalidades de Europa enviaron telegramas a México rogando que Maximiliano fuese perdonado, pero Juárez se rehusó; enviando un mensaje al mundo entero, México no toleraría la imposición de poderes extranjeros. Maximiliano fue ejecutado el 19 de junio en el Cerro de las Campanas.

El Presidente Juárez regresó el poder a la capital del país y restauró la Constitución. Instaurando la separación de la Iglesia y el Estado, confiscó las tierras de la Iglesia, estableció los matrimonios civiles y prohibió la participación del clero en asuntos políticos.

El partido conservador terminó completamente desacreditado por haberse aliado con los franceses, por lo que el partido liberal no tuvo competencia durante los primeros años de la República Restaurada. En 1871, Presidente Benito Juárez fue reelecto sin tomar en consideración la prohibición constitucional de las reelecciones. General Porfirio Díaz, un héroe de la guerra francesa, lanzó una rebelión contra el presidente y estaba a punto de ser derrotado cuando Juárez murió en Julio 1872. Díaz perdió las elecciones contra el presidente interino Sebastián Lerdo de Tejada pero volvió a rebelarse en 1876, cuando Lerdo de Tejada intentó forzar una reelección. Díaz logró llegar a la presidencia y la mantuvo hasta 1911, cuando la Revolución comenzó en su contra por mexicanos cansados de sus repetidas reelecciones.

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Invasiones a México I; Guerra México - Estados Unidos

La guerra México-Estados Unidos fue un conflicto bélico entre estos dos países de 1846 a 1848 relacionado con la anexión en 1845 de Texas al territorio norteamericano. México se rehusó a reconocer esta secesión y consideró a Texas como una provincia rebelde.

Tras su independencia de España en 1821, México heredó las provincias de Alta California, Nuevo México y Texas de España. Debilitado y prácticamente en bancarrota tras la guerra, el nuevo gobierno mexicano fue incapaz de gobernar sus territorios del norte a miles de kilómetros de la capital.

Buscando controlar la región fronteriza de Texas, el gobierno mexicano permitió que unos cuantos cientos de norteamericanos se asentaran en el área pero esto desembocó en que miles de ellos llegaron a vivir al lugar. Los habitantes de habla inglesa pronto se convirtieron en la mayoría.

Estados Unidos intentó, en repetidas ocasiones, comprar Texas. México, gobernado por el Emperador Agustín de Iturbide y su sucesor, Antonio López de Santa Anna, fervientemente se opuso a vender el territorio.

Mientras tanto, los habitantes de Texas se habían estado desilusionando del gobierno mexicano. Muchos se quejaban de la ubicación de su capital, la cual periódicamente fluctuaba entre Saltillo y Monclova, en el Estado de Coahuila, a 800 kilómetros de distancia. Los tejanos querían formar otro Estado con su propia capital, perteneciente a México pero independiente de otros.

Los habitantes de Texas también peleaban por tener los derechos otorgados en Estados Unidos, como por ejemplo, la libertad de culto; México exigía que los colonizadores se declararan seguidores de la Iglesia Católica. Tampoco estaban de acuerdo con la falta de esclavos, en México se había abolido la esclavitud desde 1829. En 1836, de una población total de 38,470 personas en Texas, 5,000 de ellos eran esclavos.

En 1845, el recién electo Presidente James K. Polk intentó conseguir un acuerdo con México para establecer la frontera en Río Grande y comprar California. Frustrado porque México se rehusó a negociar, en enero de 1846, Polk le ordenó al ejército avanzar hasta el Río Grande.

El primer choque armado sucedió el 24 de abril de 1846 en Rancho Carricitos, ubicado en Texas al norte del Río Bravo. Una caballería mexicana de 2,000 hombres atacó a un grupo de 63 estadounidenses que habían sido enviados para resguardar este territorio en disputa; murieron 11 soldados norteamericanos. Esta zona era reclamada como propia por el gobierno de Estados Unidos, lo que llevó al presidente Polk solicitar al Congreso una declaración de guerra, argumentando “Sangre estadounidense ha sido derramada en suelo estadounidense”.

El Congreso de Estados Unidos declaró la guerra el 13 de mayo de 1846. El país se vio obligado a enfrentar a Estados Unidos sin un ejército ni una población preparada.

Esta declaración de guerra desató una gran controversia en Estados Unidos. Un grupo de disidentes marcharon en Washington llamando a la guerra contra México “una guerra agresiva, profana e injusta” y abogaron en contra de enviarles provisiones y armamento a los soldados. El líder de este movimiento, Joshua Giddings, declaró: “En el asesinato de Mexicanos sobre su propio suelo y de robarles su propio país, no puedo participar ahora ni en el más allá. La culpa de estos crímenes debe quedar sobre otros. Yo no participaré. Acusamos al presidente de usurpar el poder para generar guerras y apropiarse de una nación que ha estado durante siglos bajo el dominio de mexicanos. Revisemos bien nuestro deseo de dominio. Tenemos suficiente territorio.”

Los abolicionistas del norte condenaron la guerra como un intento de los del sur por continuar la posesión de esclavos. Henry David Thoreau fue encarcelado por rehusarse a pagar impuestos y así dejar por sentado que él no apoyaba esta guerra, fue en prisión donde escribió su famoso ensayo “Desobediencia Civil”.

El General Ulysses S. Grant era un joven oficial bajo el mando del General Taylor durante la invasión a México. El General Grant opinó que esta guerra causó que Dios castigara a Estados Unidos con la Guerra Civil. “Considero a esta guerra como una de las más injustas perpetradas por una nación más fuerte contra una más débil. Este fue el caso de una república siguiendo el mal ejemplo de las monarquías europeas, sin tomar en consideración a la justicia en su deseo de adquirir territorio adicional.”

Se calcula que 25,000 mexicanos murieron durante la Guerra México-Estados Unidos y 13,000 soldados de EE.UU., pero sólo 1,700 en combate. El noventa por ciento murió de enfermedades, como la fiebre amarilla.

El Tratado de Guadalupe Hidalgo fue aprobado por el Senado de Estados Unidos y ratificado por el Congreso de México en Marzo de 1848. Este puso fin a la guerra y le cedió en indiscutido control de Texas a Estados Unidos, estableciendo una frontera entre los dos países en Río Grande. En este tratado también se cedieron a los Estados Unidos los actuales estados de California, Nevada, Utah y partes de colorado, Arizona, Nuevo Mexico y Wyoming; en total, México perdió dos terceras partes del territorio nacional. Por esta entrega, México recibió 15 millones de dólares, menos de mitad de lo ofrecido por Estados Unidos por esas tierras antes de que comenzaran las hostilidades. El gobierno estadounidense también adquirió una deuda de 3.25 millones de dólares que el gobierno mexicano le debía a ciudadanos de EE.UU. Tras esta monumental pérdida de territorio, el gobierno mexicano emprendió una iniciativa para colonizar sus territorios del norte y así protegerse de futuras pérdidas.

Artículo Producido por el Equipo Editorial Explorando México.
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Guadalupe Victoria

Guadalupe Victoria nació el 29 de septiembre de 1786, en Durango, bautizado con el nombre de José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix. Estudió en el Seminario de Durango y luego en la Ciudad de México, en el Colegio de San Ildefonso. En 1811, se unió a la lucha independentista liderada por Miguel Hidalgo, como miembro del ejército de José María Morelos, con quien combatió contra el ejército realista.

Se cambió el nombre en honor a la virgen patrona de México, tras tomar la plaza de Oaxaca, frente a la Iglesia de Guadalupe.
En 1821 exhortó a la concordia de los distintitos caudillos independentistas para pacificar al país y le propuso a Iturbide que el gobierno de la nación estuviese encabezado por un insurgente pero sus ideas fueron rechazadas.

Victoria se declaró en contra del emperador Agustín de Iturbide, manifestando sus ideas republicanas, por lo que fue encarcelado por los imperialistas pero logró fugarse y partió a Veracruz, donde firmó, junto con Vicente Guerrero y Santa Anna, el Acta de Casa Mata en 1823, solicitando la reinstalación del Congreso Constituyente que había sido disuelto por Iturbide.

Al desmoronarse el Imperio, facilitó la salida de Iturbide del país y luego consagró la formación de la República Federal. El Congreso nombró a Guadalupe Victoria como el primer Presidente de la República en octubre de 1824. Con ese cargo logró grandes alianzas diplomáticas con Estados Unidos, Inglaterra y América Central. También constituyó la marina de guerra que liberó a San Juan de Ulúa de manos de los españoles en 1825, consagrando así su mayor logro, la Independencia de México. Integró su primer gabinete con destacados líderes independentistas y estableció el Colegio Militar. Es recordado con orgullo por haber abolido la esclavitud, la intolerancia religiosa y defender la libertad de expresión.

Su presidencia fue atacada por su vicepresidente, Nicolás Bravo, quien lideró una revuelta en contra del gobierno republicano. Sin embargo, la insurgencia fue fácilmente suprimida por los generales Santa Anna y Guerrero.

Entre los diversos conflictos que tuvo que enfrentar su presidencia, estaban las pugnas entre la Logia Escocesa que pretendía ventajas para las inversiones inglesas; y la Logia Yorquina, que intentaba influir en su gobierno para conservar el orden jerárquico heredado de la colonia. De estos conflictos surgió la insurrección popular conocida como Motín de la Acordada que obligó a renunciar a su secretario de guerra.

El Congreso nombró presidente a Vicente Guerrero a quien Victoria entregó el poder el 1 de abril de 1829, retirándose a su hacienda El Jobo en Veracruz, donde murió de epilepsia en 1843 y allí fue sepultado pero en 1925, fue nombrado “Benemérito de la Patria” por el Congreso y sus restos fueron trasladados a la Columna de la Independencia, en la Ciudad de México.

Artículo Producido por el Equipo Editorial de Explorando México.
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jueves, 5 de noviembre de 2015

Francisco I. Madero, Biografía e Información

Nació el 30 de octubre de 1873, en la Hacienda el Rosario de Parras, Coahuila. Hijo de Francisco Indalecio Madero Hernández y Mercedes González Treviño. De acaudalada familia, estudió agricultura en Maryland, Estados Unidos; Administración de Empresas en el Hautes Études Commerciales de Jouy-en-Josas cerca de París y en la Universidad de California en Berkeley.

En 1904 comenzó a incursionar en asuntos políticos, dentro del estado de Coahuila. Pronto se le nombró presidente del Partido Democrático Independiente, el cual se oponía a la reelección del gobernador Miguel Cárdenas.

En 1908 publicó el libro La Sucesión Presidencial de 1910, proponiendo restaurar la democracia a través de formar un gran partido político que contendiera en las elecciones presidenciales de 1910.

En 1909 fundó el Partido Nacional Antirreelaccionista para terminar con el presidente Porfirio Díaz, quien había ocupado el cargo desde 1876, partido con el cual se postuló como candidato a la presidencia de la República. Emprendió una intensa campaña política a lo largo de todo el país para difundir sus principios democráticos.

El 6 de junio, Porfirio Díaz ordenó la detención de Madero, por lo que fue encarcelado en San Luis Potosí. Desde allí recibió la noticia de haber ganado la mayoría de votos en las elecciones presidenciales pero Díaz se declaró nuevamente reelecto.

En octubre de ese mismo año Madero huyó y se refugió en San Antonio, Texas. Desde allí lanzó el Plan de San Luis que provocó la renuncia del Presidente Díaz en 1911 y una guerra civil que duró diez años y costó la vida a más de un millón de mexicanos.

Madero designó gobernadores provisionales y convocó a la insurrección nacional para remover del poder al dictador, iniciándose el 20 de noviembre de 1910.

En Chihuahua, Pascual Orozco y Francisco Villa se unieron a la causa de Madero, a pesar de no tener preparación militar eran excelentes estrategas y fueron seguidos por gente del norte, descontenta por los latifundios ganaderos. En Morelos se unió Emiliano Zapata seguido por campesinos quienes reclamaban sus derechos sobre la tierra y el agua. En la ciudad de México hubo motines contra Porfirio Díaz.

El ejército de Porfirio Díaz no pudo contener la fuerza del descontento general por lo que las fuerzas maderistas rápidamente obtuvieron el triunfo. Madero instaló su gobierno provisional justo al conseguir la primera victoria del levantamiento. Un ataque sorpresivo dirigido por Pascual Orozco, Francisco Villa, José de la Luz Blanco y José Garibaldi logró capturar la Plaza de Ciudad Juárez.

En mayo de 1911 se firmó la paz en Ciudad Juárez, entre el gobierno de Díaz y los seguidores de Francisco I. Madero. Porfirio Díaz renunció a la presidencia y se exilió en Francia, donde murió en 1915.

Francisco I. Madero triunfó en las elecciones para presidencia, asumiendo el Poder Ejecutivo el 6 de noviembre de 1911 con José María Pino Suárez en la vicepresidencia.

Emiliano Zapata y Pascual Orozco se rebelaron contra Madero porque su gobierno no estaba identificado con las clases marginadas. Madero le dio ordenes al general Victoriano Huerta de combatir estos levantamientos y derrotó a Orozco. Huerta conspiró con Félix Díaz, sobrino de Porfirio Díaz, y con Henry Lane Wilson, embajador de Estados Unidos en México para derrocar a Madero en un golpe de estado conocido como La Decena Trágica.

Un golpe de Estado iniciado el 9 de febrero de 1913 por Victoriano Huerta detuvo como prisionero a Madero y obligó su renuncia el 19 de febrero. Tres días después, a pesar de haber prometido respetar su vida, Huerta ordenó el asesinato de Madero y Pino Suárez, ejecutados al lado de la penitenciaría de la Ciudad de México.